sábado, 30 de octubre de 2010

Educacion Siglo XX

·         Tesis de la Revolución
Para rebelarse contra el sistema hay que conocer al sistema de memoria.
  • Los maestros están para enseñar à deben estar bien remunerados y actualizados.
  • Si el alumno no estudia jamás aprenderá nada.
  • Aprender es un producto de los 2 factores anteriores.
  • La familia debe apoyar este proyecto à respeto a la escuela y a los docentes.
  • Los políticos deben facilitar los elementos necesarios para este proyecto y punto!
·         Teoría del Jarabe
El siglo XX cometió el gran error de creer que educaríamos solamente por la vía del gusto. Y se equivocó.
La escuela se ha vuelto un supermercado alegre, pero no vende nada. Entonces hay que tomar el jarabe aunque no sea placentero, porque es lo que la salud del niño lo reclama.
Además las preferencias de los chicos están influenciadas por la publicidad y los medios masivos de comunicación, por lo que tenemos el gran problema de la identidad disuelta.
·         Teoría de la mente joven
Solo aprende la mente joven que no está atiborrada de conocimientos.
El aprendizaje no atesora conocimientos. Aprender es crecer, vivir lo nuevo en calidad de nuevo.
·         Lo único seguro es la incertidumbre
Los expertos pronostican que crecerán la desocupación y el hambre, es imposible predecir qué será de nuestra civilización occidental en 20 años. Entonces es imposible preparar al niño para una serie determinada de condiciones. Debemos adiestrarlo para que haga uso pleno y rápido de todas sus capacidades ante cualquier condición reinante.
¿y cómo se hace? ¿qué tenemos que hacer? Preguntan los padres desesperados
No hay que hacer nada. Solamente cuidar que los niños hagan lo que deben hacer, sus tareas, eso que antes se llamaba “deberes”. Y cuidarlos, porque el amor es cuidado.
Que no falten, que no fallen, que no se lleven materias y menos aceptar sus defensas a costa del maestro aburrido o de la materia que es fatal o de la escuela que es un plomo.
Para alcanzar la libertad hay que cruzar Los Andes. Cruzar Los Andes es un plomo.

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